Sobre mí

sobre mí

laura ferro

Durante casi dos décadas he vivido entregada a la búsqueda del Camino que me pudiera devolver al Ser, de vuelta a casa, al Corazón. Y si algo he aprendido, paso a paso, es que el camino de Regreso es, en realidad, un camino de pérdida que te va vaciando, despojando, desmembrando de todo lo que creías ser pero no eres.

Atrapada en el laberinto del «hacer» en el que tantos nos perdimos hace tanto, fui pasando por variadas formaciones: algunas académicas (Filología Hispánica en la Universidad de Sevilla; Máster en Lingüística Hispánica en la Universidad de Calgary, Canadá) y otras más alternativas (Quiromasaje, Reiki Usui, Reiki del Sonido, Reflexología Podal, Kinesiología, Shiatsu, Masaje Infantil, Registros Akáshicos, Radiestesia, Sanación Cuántica, Shamballa New Paradigm…). 

Tras una década de profundo y constante trabajo interior, cuando creí que ya había llegado la hora de abrir mis alas y lanzarme espléndida a la Vida, el 2012 llegó como un tsunami, como una etapa demoledora, salvaje y profundamente transformadora que me obligaría a asistir al colapso total de mi mundo laboral, íntimo y social. Una muerte en vida que me empujaba sin piedad hacia la rendición completa, hacia la entrega sin peros, hacia el «no saber»… hacia la Nada. 

La Luz que se oculta siempre tras las sombras más oscuras me regaló las fuerzas necesarias para transmutar la dureza de esa etapa en creaciones nutritivas y nutridoras que tomaron forma en el libro Los dones de la sombra y en la serie de videos «Rescatando la Luz del Ser«. 

Ya debía de tocar… Las fuerzas internas y cósmicas ya iban creando su red de apoyo para reunir en mí la valentía que me llevaría a tomar la decisión de salir del miedo de una vez por todas. Y a partir de ahí, en un entrelace mágico de impulsos, señales y sincronías, todo empezó a rodar y a acelerarse en mi vida de una manera vertiginosa. En el 2018 dejé Sevilla y la Vida me instaló en un trocito de paraíso, cerca de Mijas, en Málaga, donde me esperaba la experiencia del Vacío más absoluto, ese que contiene todas las posibilidades y que la mente inquisitiva e impaciente se encarga de llenar de dudas, de miedo e impaciencia.

En esta costa y en este mar, se fue activando en mi interior el recuerdo de la conexión con los Delfines, de la mano de Sheila, el puente de amor entre mi camino y el de estos increíbles Seres de Luz que venían a transmitirme el regalo de una serie de protocolos y técnicas que dieron a luz lo que en 2018 se llamó «Terapia Delfínica«. Un método que, antes de ofrecer a otros, pasó por mí como un huracán: por mi cuerpo, por mi historia, por mis miedos, mis resistencias y mis heridas, dejándome lo suficientemente vacía y desestructurada como para poder anclar y sostener la potencia y la pureza de las frecuencias de los Delfines.

El confinamiento del 2020 me trajo, entre otras muchas bendiciones, la unión de todas las piezas del puzle. Por fin tomaba sentido el despertar a la Conspiración que había tenido en el 2012 y que en aquel entonces me dejó rota, cargada de información e incapaz de darle una salida creativa y empoderadora. 

Lo que durante años muchos hemos sabido entre bambalinas y desde el silencio, por fin empezó a quedar a la vista de la población mundial gracias a la puesta en escena de la supuesta crisis sanitaria. Fue en ese período cuando me llegó, a través de canalización, un nuevo giro al trabajo que venía haciendo con los Delfines. Las Ballenas llegaron para unirse a la fiesta y para transmitirme, junto con los Delfines, lo que llamaron «Misión Cetácea«: una serie de videos, cursos y compartires destinados a acompañar, desde la frecuencia cetácea de Verdad, Pureza y Amor, a las personas que estaban despertando masivamente a la verdad de la Plandemia y de la Conspiración.

La información cetácea que me llegaba, unida al acontecer cada vez más dictatorial y distópico del «allá fuera», dieron forma -en otoño de 2020- a «Los 4 Pilares del Ser«, una serie de 11 cursos online que, con frecuencia semanal, venían a acompañarnos en los procesos de Reunificación, Reconexión, Alineamiento, Disolución y Anclaje en el Ser, para poder estar bien colocados en nuestro eje cuando arrecien los vientos de la  tempestad global.

En ese prolífico otoño del 2020, mi pasión por la palabra y por comunicar me llevó a la creación de una serie de videos llamados «Chispas de Luz«, videos breves inspirados, guiados, sostenidos y promovidos por los Cetáceos en los que comparto visiones, comprensiones y revelaciones sobre la realidad del afuera y del adentro y a través de los que transmito las frecuencias cetáceas de calma, alegría, pureza y amor que tanta falta nos hace a la Humanidad en estos tiempos.

Y como un ovillo que va extendiendo su trama acorde a la tracción de los hilos, la «Misión Cetácea» tomó un nuevo tono al comienzo de este 2021, cuando los Delfines Rosados llegaron para ofrecernos sus frecuencias y para acompañarnos con su Presencia en los procesos de Muerte cada vez más presentes e ineludibles en el acontecer mundial. A lo largo de 4 encuentros semanales, estos Seres de Luz habitantes del río Amazonas nos llevan en un viaje «De la muerte al Infinito«, limpiándonos de memorias de trauma y programas negativos respecto a la muerte, y transmitiéndonos su visión desdramatizada, orgánica e integrada de este Tránsito para que podamos acompañar a otros y acompañarnos a nosotros mismos en los duelos por lo perdido… bien sean familiares, amigos, trabajos o nuestra «vida de antes».

Llegados a este Ahora, siento que todo ha servido, que todo ha valido la pena y, sin embargo, que nada vale ya, que todo sobra. Sí, me formé, viajé, trabajé… Creí ser filóloga, profesora, escritora, terapeuta holística, canalizadora… Pero hoy, descansando más y más en el vacío del Ser repleto de Silencio, me dejo desnudar de títulos y etiquetas; me dejo vaciar de historias y de pronombres personales. Y desde ahí, con inmenso honor y agradecimiento, me doy y me comparto en estos momentos únicos de Despertar y Liberación de la Humanidad. Y lo hago convencida de que quienes sientan la llamada de contactar con estos maravillosos Seres que son los Cetáceos recibirán, igual que recibí yo, la fuerza para salir del pasado, del miedo y de la identidad, y la guía para encontrar su camino de vuelta a Casa, de regreso al Corazón: único espacio desde el que poder reconocernos siendo Luz, Vida, Alegría. Siendo Ser, siendo Amor… siendo Eso que llevamos tanto tiempo buscando.

Laura Ferro

laura ferro

Durante casi dos décadas he vivido entregada a la búsqueda del Camino que me pudiera devolver al Ser, de vuelta a casa, al Corazón. Y si algo he aprendido, paso a paso, es que el camino de Regreso es, en realidad, un camino de pérdida que te va vaciando, despojando, desmembrando de todo lo que creías ser pero no eres.

Atrapada en el laberinto del «hacer» en el que tantos nos perdimos hace tanto, fui pasando por variadas formaciones: algunas académicas (Filología Hispánica en la Universidad de Sevilla; Máster en Lingüística Hispánica en la Universidad de Calgary, Canadá) y otras más alternativas (Quiromasaje, Reiki Usui, Reiki del Sonido, Reflexología Podal, Kinesiología, Shiatsu, Masaje Infantil, Registros Akáshicos, Radiestesia, Sanación Cuántica, Shamballa New Paradigm…). 

Tras una década de profundo y constante trabajo interior, cuando creí que ya había llegado la hora de abrir mis alas y lanzarme espléndida a la Vida, el 2012 llegó como un tsunami, como una etapa demoledora, salvaje y profundamente transformadora que me obligaría a asistir al colapso total de mi mundo laboral, íntimo y social. Una muerte en vida que me empujaba sin piedad hacia la rendición completa, hacia la entrega sin peros, hacia el «no saber»… hacia la Nada. 

La Luz que se oculta siempre tras las sombras más oscuras me regaló las fuerzas necesarias para transmutar la dureza de esa etapa en creaciones nutritivas y nutridoras que tomaron forma en el libro Los dones de la sombra y en la serie de videos «Rescatando la Luz del Ser«. 

Ya debía de tocar… Las fuerzas internas y cósmicas ya iban creando su red de apoyo para reunir en mí la valentía que me llevaría a tomar la decisión de salir del miedo de una vez por todas. Y a partir de ahí, en un entrelace mágico de impulsos, señales y sincronías, todo empezó a rodar y a acelerarse en mi vida de una manera vertiginosa. En el 2018 dejé Sevilla y la Vida me instaló en un trocito de paraíso, cerca de Mijas, en Málaga, donde me esperaba la experiencia del Vacío más absoluto, ese que contiene todas las posibilidades y que la mente inquisitiva e impaciente se encarga de llenar de dudas, de miedo e impaciencia.

En esta costa y en este mar, se fue activando en mi interior el recuerdo de la conexión con los Delfines, de la mano de Sheila, el puente de amor entre mi camino y el de estos increíbles Seres de Luz que venían a transmitirme el regalo de una serie de protocolos y técnicas que dieron a luz lo que en 2018 se llamó «Terapia Delfínica«. Un método que, antes de ofrecer a otros, pasó por mí como un huracán: por mi cuerpo, por mi historia, por mis miedos, mis resistencias y mis heridas, dejándome lo suficientemente vacía y desestructurada como para poder anclar y sostener la potencia y la pureza de las frecuencias de los Delfines.

El confinamiento del 2020 me trajo, entre otras muchas bendiciones, la unión de todas las piezas del puzle. Por fin tomaba sentido el despertar a la Conspiración que había tenido en el 2012 y que en aquel entonces me dejó rota, cargada de información e incapaz de darle una salida creativa y empoderadora. 

Lo que durante años muchos hemos sabido entre bambalinas y desde el silencio, por fin empezó a quedar a la vista de la población mundial gracias a la puesta en escena de la supuesta crisis sanitaria. Fue en ese período cuando me llegó, a través de canalización, un nuevo giro al trabajo que venía haciendo con los Delfines. Las Ballenas llegaron para unirse a la fiesta y para transmitirme, junto con los Delfines, lo que llamaron «Misión Cetácea«: una serie de videos, cursos y compartires destinados a acompañar, desde la frecuencia cetácea de Verdad, Pureza y Amor, a las personas que estaban despertando masivamente a la verdad de la Plandemia y de la Conspiración.

La información cetácea que me llegaba, unida al acontecer cada vez más dictatorial y distópico del «allá fuera», dieron forma -en otoño de 2020- a «Los 4 Pilares del Ser«, una serie de 11 cursos online que, con frecuencia semanal, venían a acompañarnos en los procesos de Reunificación, Reconexión, Alineamiento, Disolución y Anclaje en el Ser, para poder estar bien colocados en nuestro eje cuando arrecien los vientos de la  tempestad global.

En ese prolífico otoño del 2020, mi pasión por la palabra y por comunicar me llevó a la creación de una serie de videos llamados «Chispas de Luz«, videos breves inspirados, guiados, sostenidos y promovidos por los Cetáceos en los que comparto visiones, comprensiones y revelaciones sobre la realidad del afuera y del adentro y a través de los que transmito las frecuencias cetáceas de calma, alegría, pureza y amor que tanta falta nos hace a la Humanidad en estos tiempos.

Y como un ovillo que va extendiendo su trama acorde a la tracción de los hilos, la «Misión Cetácea» tomó un nuevo tono al comienzo de este 2021, cuando los Delfines Rosados llegaron para ofrecernos sus frecuencias y para acompañarnos con su Presencia en los procesos de Muerte cada vez más presentes e ineludibles en el acontecer mundial. A lo largo de 4 encuentros semanales, estos Seres de Luz habitantes del río Amazonas nos llevan en un viaje «De la muerte al Infinito«, limpiándonos de memorias de trauma y programas negativos respecto a la muerte, y transmitiéndonos su visión desdramatizada, orgánica e integrada de este Tránsito para que podamos acompañar a otros y acompañarnos a nosotros mismos en los duelos por lo perdido… bien sean familiares, amigos, trabajos o nuestra «vida de antes».

Llegados a este Ahora, siento que todo ha servido, que todo ha valido la pena y, sin embargo, que nada vale ya, que todo sobra. Sí, me formé, viajé, trabajé… Creí ser filóloga, profesora, escritora, terapeuta holística, canalizadora… Pero hoy, descansando más y más en el vacío del Ser repleto de Silencio, me dejo desnudar de títulos y etiquetas; me dejo vaciar de historias y de pronombres personales. Y desde ahí, con inmenso honor y agradecimiento, me doy y me comparto en estos momentos únicos de Despertar y Liberación de la Humanidad. Y lo hago convencida de que quienes sientan la llamada de contactar con estos maravillosos Seres que son los Cetáceos recibirán, igual que recibí yo, la fuerza para salir del pasado, del miedo y de la identidad, y la guía para encontrar su camino de vuelta a Casa, de regreso al Corazón: único espacio desde el que poder reconocernos siendo Luz, Vida, Alegría. Siendo Ser, siendo Amor… siendo Eso que llevamos tanto tiempo buscando.

Laura Ferro