Actividades Cetáceas

La casita de colores del corazón

TALLER DELFÍNICO PARA NIÑOS DE ENTRE 6 Y 12 AÑOS.

Vivimos sumidos en una estructura social y mental en la que las cualidades frescas e inherentes de la infancia son cada vez más despreciadas y coartadas en nombre de una adultez «eficiente», mecánica e impersonal que va cortando las alas de los niños desde edades cada vez más tempranas.

Si a esta dinámica generalizada sumamos ahora los tiempos convulsos y distópicos que atravesamos como Humanidad, nos damos cuenta de que los niños están siendo muy afectados por esta situación actual, pues su apertura y receptividad natural les hace más permeables y vulnerables a las dosis ingentes de miedo, control y angustia que circulan a su alrededor.

No podemos aspirar a un mundo mejor y con un mayor bienestar para todos, mientras los niños no recobren su lugar y se les devuelva su voz; mientras no se les ayude a restaurar su autoestima a través del reconocimiento de su valía, de todo lo que tienen que aportar a los adultos desde sus corazones aún frescos y abiertos.

Y eso es lo que pretende ser este taller: un bálsamo para nuestros niños y un espacio en el que puedan hacerse conscientes de lo que no saben: que ellos, estando como están aún conectados con la Fuente de la que todos provenimos, son la llave, el camino y la guía hacia la Inocencia y el Amor que reside dentro del corazón de cada ser humano y que nosotros, los adultos, creemos haber perdido por el camino.

Este taller está dividido en 3 partes:

  1. Hacerles preguntas a los niños relacionadas con la infancia y la adultez, para activar en ellos la nueva certeza de que tienen algo muy grande y hermoso que aportar a los adultos. 
  2. Contar la historia de «La Casita de Colores del Corazón» para que, a través del relato colorido y simbólico, comprendan el proceso por el que vamos cerrando el corazón a medida que crecemos.
  3. Realizar una meditación llamada «Limpiando mi Casita de Colores del Corazón» con la que se les entrega una herramienta de gestión y limpieza emocional que ellos podrán usar de forma autónoma en su vida diaria.

Nuestros niños merecen que les devolvamos ese lugar de honor y reconocimiento que la frialdad de nuestro olvido les ha arrebatado. Y nosotros, los adultos, nos merecemos recordar que nos hemos alejado demasiado de nuestra Casita de Colores del Corazón y que es hora de emprender el camino de regreso de la mano de la Pureza y la Inocencia que los niños están deseando compartir con nosotros.